Ediciones Tramar

APARTES DE LIBERTAD O LOCURA

VI

Con un marcado

movimiento de cejas,

con un leve

torcer de boca,

con un abrir y cerrar

tus párpados

conjuras el televisor

que te habla en secreto

del secreto

que sólo

tú y Dios saben

o el radio

que espía

y lee tus pensamientos

y aunque

no quieras escuchar

te da órdenes:

Cosas como

que tienes que asesinar

los Ángeles traicioneros

del saber y la verdad

ocultos

en cualquier rincón

de un paraíso perdido.

Asustada

de que alguien

pueda observarte

te escondes

en el ático de tu casa.

En otras ocasiones

miras

a través de las cortinas

y persianas.

Escuchas

tras las puertas y paredes

y esperas

a que llegue

y llenen tu cabeza los murmullos,

ruidos y sonidos

traidos por los pelos

y por el aire:

palabras, ideas,

imágenes, lenguajes extraños

intraducibles,

a través

de toda la noche.

Los demonios se evaporan

con la salida

de un sol palúdico,

ansioso,

naciente de jeroglíficos.

En vilo, pendiente, a la espera,

escuchas tras las puertas.

XIII

Poco a poco

se apagó tu llama

de ánima sola,

seres oscuros

procreaban en tu cerebro

tus monstruos más tiernos

hechos de una masa de miedos,

ritos, humos

e ideas de parafina.

Se enseñoreaban

-“campo de batalla

o volcán que duerme

su borrachera de lava”

- En un esfuerzo titánico

erupciona epiléptico

tu yo.

Tu razón y tu

fe vomitan la masa.

Sus bocas

lanzan por los aires

escupitajos sanguinolentos.

Los trozos de locura

se esparcen

y en su caída,

antes de tocar tierra,

vuelan inquietos

suspendidos en el viento

revoloteando

cual insectos.

XV

Permaneces absorta,

ensimismada

con el cantar del río,

su eterno diálogo musical,

su eterna e infinita

armonía en las ondas del agua,

unas veces mansas,

otras veces rugientes y bravías

- y que-

despetrifican,

desmomifican

otras dimensiones,

toda tu conciencia

se convierte por momentos

en templo de reencuentros

con el verbo,la música

la luz y la verdad.