Ediciones Tramar

TRES POEMAS DE UNO ES TODOS

VENCIDO

 

Soy el mítico magiar

de afectados colmillos

quien acecha en la noche

adormecidos misterios

en la savia de vulva

 

Rendido vampiro soy

ante tu frenética boca

que bebe hambrienta

del hongo animado

 

Sí   Soy el príncipe de las tinieblas

abatido entre los restos

del amor domesticado

Sí   El señor de la oscuridad

que ha de morir

en las puntiagudas estacas

que germinan filosas en tu pecho

 

ME GUSTA VERLA A MARTHA

 

 

A Martha Lucía Rodríguez

Por el beso que siempre olvido darle

Por las coartadas que me brinda contra el tedio

 

 

 

Me gusta verla   A Martha

bajar despacio de su ira

tomar un tinto a cuenta gotas

y descifrar las volutas de humo

que describen con certeza su vida.

 

Me gusta verla cabalgar

sobre el vientre de la noche

y verla con las pupilas dilatadas

desenmascarar la sombra de sus días

 

Me gusta verla naufragar en la razón

y desenmarañar     como si nada

los oscuros laberintos del silencio

y verla pervertir con sus diseños intuitivos

las verdades que pernoctan inmutables

 

Me gusta su simple risa

usada como argumento

para desarmar dulcemente

mis elaborados esquemas

 

Pero lo que más me gusta    es ver

con que facilidad se quita     la máscara guerrera

y me alcanza sin misterio     cualquier solución pagana

para ayudarme a deshojar    tanto horror   tanto miedo

 

RAUND DOS 

 

Porque el mundo no me pertenece

y nací vencido

Porque bajo tus miradas

no calienta el amoroso sol

que animaba mi última esperanza

Porque las ilusiones son anodinos

esquemas que se multiplican

como el ser de la cucaracha

Porque las Ideas que consideré algún día

herramientas para el goce

hoy sólo son instrumentales recursos

para la asechanza

Porque las palabras han perdido el sentido

y nadie sabe de que se habla

Porque el horizonte que me permitía

dejar vagar la mirada

ha sido amurallado de la noche a la mañana

He decidido sin remordimiento alguno

devolver lo que he tomado

A los poetas devuelvo las estéticas que me han dado

y algunas vertidas lágrimas

A los pintores regreso

los fibrilantes colores

y sus sensibles propuestas espaciales

A los grandes narradores

las tres o cuatro utopías

gigantescos monumentos a la autonomía privada

A los grandes pensadores

tanta inservible caca

Y principalmente devuelvo

a quien considere suyo

esta cosa que llaman mundo

que se está cayendo a pedazos

y dicen que es mi casa