Ediciones Tramar

Un cuento de:

EL CAMINO DEL LOCO

Cuaderno cuentos No. 2 , autores quindianos

El camino del loco

LA UVA DE LOS FILÓSOFOS

 

Tuve una visión. Vi a todos los filósofos de Occidente desfilar hacia la sombra de un enorme árbol, el árbol Gulmohar. Y este era mayor que todos los de su especie. Los filósofos desfilaban silenciosos. Por primera vez en su vida no discutían, no intentaban convencer a otros de sus ideas. Tampoco se atropellaban entre sí ni tenían prisa por adelantarse el uno al otro. Llegaron al árbol y sin que faltara espacio para ninguno, se sentaron en círculo junto a una uva madura. La miraron. La observaron como si allí estuviesen las vides de todo el mundo, a su disposición, pero ninguno, aunque podían y debían hacerlo, alargó su mano para coger la uva y comérsela. Les vi sus miradas: reflejaban tristeza. Sabía, en mi visión, que con uno solo de ellos que hubiese asido la uva y la hubiera masticado, todos se habrían embriagado y danzado jubilosos bajo el protector árbol. Pero sólo miraban, miraban y nada más. “Es la respuesta a cuanto se preguntaron”, escuché una voz entre el follaje del árbol, “pronto continuarán su viaje hacia otros árboles y otras frutas”, añadió la voz. Y en mi visión miré adelante y vi un bosque, un bosque sin límites y sin aves, con mucha niebla en él.