Ediciones Tramar

El bullicio, la muerte, el amor, las calles, los bares y personajes que habitan la ciudad de Fernando Mesías, no es una ciudad diferente a la que nos ha tocado en suerte. Pero la ciudad que nutre su mirada y nos describe con sutil prosa poética, es un dardo colorido que nos hace reflexionar sobre esa ciudad- mujer, ciudad-objeto, ciudad-deseo, que hemos ido perdiendo en su cotidiana propuesta erótica por el manido uso y las premuras del agobiante tiempo. Ciudad-mujer que se ha ido, acaso con Rafa, con Horqueto o Caremango. Ciudad que Julia y doña Tere nos estarán recordando en cada línea de TRAZOS DE CIUDAD.
Esperar la caída de la tarde para buscar a la sabía meretriz que ha llegado en el último bergantín, a esa meretriz que no esconde la cara para hablarnos de su horizontal linaje, es una espera a media luz que nos conduce al espacio poético de Fernando. Con sus RELATOS, cargados de hermosas y poco usuales palabras, nos lleva de la mano por umbrales desconocidos, por presentimientos que nos hunden en cálidas sombras, para develarnos alguna vía de escape, de encuentro.